Los paleontólogos y científicos creacionistas del Instituto de Geociencias exploran los fósiles de Wyoming como testimonios del Diluvio bíblico: su abundancia y distribución apuntan a un evento catastrófico, los dinosaurios —reales, creados por Dios— fueron sepultados en menos de 4000 años, y su estudio fortalece la fe al revelar la veracidad de la Biblia. La ciencia, guiada por la revelación, no contradice la fe: es una herramienta para defender la creación, inspirar a los jóvenes, y mostrar que Dios es el Autor tanto de la naturaleza como de la Escritura.
