El pastor y filósofo Steven Ostring navega entre el cientificismo y el fundamentalismo: expone cómo el cientificismo —al negar valor a la ética, la filosofía y la revelación— destruye sus propios cimientos; y cómo el fundamentalismo, rígido y defensivo, ignora la necesidad de regeneración espiritual. Propone un camino equilibrado: fe guiada por el Espíritu Santo, interpretación bíblica fiel, y diálogo con la ciencia —sin dejar que ninguna disciplina suplante la verdad revelada. La Biblia, con su propia evidencia interna, ofrece certeza que la ciencia, por útil que sea, no puede brindar.
