El doctor Graciliano Ramón explora el sistema inmune como evidencia de diseño inteligente: su complejidad irreductible, coordinación orquestada y propósito intencional revelan un Creador que cuida. Más allá del pecado, este sistema sigue siendo extraordinariamente funcional, reflejando el amor constante de Dios. Cada célula, órgano y proteína trabaja en equilibrio colectivo —no individual—, enseñando que la salud física y espiritual están conectadas, y que la fe debe ser dinámica y resistente, como el sistema que nos defiende.
