La nieve, un tesoro divino con formas únicas, colores sorprendentes y propiedades científicas asombrosas —desde bacterias que la fabrican hasta copos hexagonales que reflejan el Albedo celestial— revela un Diseño inteligente, una belleza funcional y una lección espiritual: como la nieve blanquea la tierra, Dios puede limpiar nuestros pecados.
